22.8.16

La recetina de la semana: berenjenas rellenas

Perdonad que el ritmo de publicaciones no sea periódico pero estoy con el modo vacaciones activado y la pereza me ha ganado. Estoy aprovechando para descansar, leer libros, buscar nuevas recetas y dormir siestas infinitas. 




Lo cierto es que quería subir esta receta al blog porque me la habéis pedido mucho en Instagram. La verdad es que una receta sencilla. Y a mí que las berenjenas no me van mucho, me gusta mucho hacerla para comer esta verdura camuflada. 


Ingredientes (dos personas)

1 berenjena
1/2 cebolla
1 diente de ajo
1 zanahoria pequeña 
150 g de carne picada 
90 g de salsa de tomate 
4 o 5 tomatitos
200 mL de leche
15 g de mantequilla 
20 g de harina


Preparación

Lavamos y secamos la berenjena. Partimos la berenjena longitudinalmete (a la mitad). Horneamos a 170ºC durante 20 minutos.  Retiramos la carne de la berenjena y reservamos. Conservamos la 
piel. 




Picamos la cebolla, el ajo y la zanahoria. Pochamos la verdura en un poco de aceite. Agregamos la carne picada y la carne de las berenjenas picadita. Rehogamos. Finalmente añadimos la salsa de tomate. Dejamos cocinar a fuego lento entre 20 y 30 minutos. 

Rellenamos la piel de las berenjenas con la salsa boloñesa. Añadimos unos tomatitos cortados a la mitad. 



Preparamos una salsa besamel. En un cazo, ponemos una cucharada de mantequilla y agregamos la harina. Disolvemos bien y vamos añadiendo la leche poco a poco sin dejar de remover para que no forme grumos. A medida que la salsa vaya espesando, vamos agregando más leche. Si queremos que la besamel nos quede más líquida, sólo tenemos que añadir más leche. Gratinamos brevemente. 

Acompañado de un ensalada. La que ves en la foto es de rúcula, piñones y queso parmesano. 

Os deseo una feliz semana. 

M. 













15.8.16

La recetina de la semana: crema de Pfifferlinge

crema pfifferlinge


Me guardaba este tipo de recetas para el otoño pero me acabo de levantar a por una chaqueta y calcetines gordos. ¿Soy la única que tiene la sensación de en Alemania no es verano? Recuerdo que cuando vivía en España, aunque no tuviera vacaciones siempre disfrutaba de las tardes-noches veraniegas. Irgendwie este verano esta siendo raro por aquí. La semana pasada estuvo orvallando durante tres días seguidos, así que se me antojó una crema caliente.



crema de pfifferlinge


Ingredientes

350 g de Pfifferlinge 
1 cebolla mediana
1 diente de ajo
aceite de oliva
100 mL de vino blanco
300 mL de caldo de verdura (o en su defecto agua)
250 mL de nata líquida para cocinar
Perejil, tomillo y sal
 

crema pfifferlinge


















Preparación 

Con un cepillo suave limpiamos las setas de los posibles restos de tierra. Las troceamos.

Picamos la cebolla y el ajo. Pochamos la verdura en un poco de aceite. Agregamos 300 g setas y dejamos que se hagan durante uno o dos minutos.

Vertemos el vino blanco y el caldo. Dejamos cocinar durante 10 o 15 minutos. 

crema de pfifferlinge


Separamos parte del caldo unos 200mL. Trituramos todo. Agregamos la nata. Si la crema nos queda muy espesa, podemos agregar un poco más de caldo. Rectificamos de sal.

Laminamos el resto de setas y las hacemos a la plancha. Las disponemos sobre la crema. 

Por último agregamos perejil picado y tomillo. 

Buena semana

María






12.8.16

Esta semana ...

... iba a hacer fotos de mis rincones favoritos de Leipzig con el fin de ir subiéndolas al blog pero me pegué un golpe en el pie. Ahora tengo el dedo meñique en tonalidades moradas intensas y no puedo ponerme a patear la ciudad. 

... el pequeño de los querubines ha dormido del tirón por primera vez en dieciséis meses. Increíble.

... me he puesto un vestido de verano en pleno agosto mientras los alemanes salían a la calle de abrigo y botas. No puedo ver más fotos de mis amigos españoles en la playa. 

... he presenciado una pelea. Volvía de comprar unos helados para mis hijos cuando un niño, de unos nueve años, tiraba al suelo a otro, más pequeño que él, y lo golpeaba con violencia. Una madre le llamó la atención a lo que el niño respondió Halt dein Maul(cierra tu puta boca). Como la brutalidad iba en aumento, le llamé la atención usando ese tono de voz que a mi maromen le suele funcionar tan bien con mis hijos. 

- Deja al niño en paz. No le pegues. Como vea que le vuelves a pegar ...

- ¿Qué? ¿Qué vas a hacer?

- Llamar a la policía. 

- Me importa una mierda. 

Cuando le estaba diciendo que iba a llamar a la policía, me sentí ridícula. Luego pensé, que si esa misma pelea hubiera sido entre adultos, todos los que estaban en el parque y no pudieron dejar su cerveza al lado para ayudar al niño golpeado, hubieran movido el culo y hecho algo al respecto. Nunca había visto a un niño golpear a otro con tanta agresividad, maldad y odio. 

... a una madre se le olvidó recoger en el colegio a su hijo y a un compañero de este. Bueno, no se le olvidó. Fue un malentendido. Pensó que no le tocaba ya que se turna con el padre del otro muchacho. Estos dos niños estuvieron esperando durante una hora y media. No podían llamar a casa porque ni tenían saldo en el teléfono, algo habitual en ciertas edades. Pidieron ayuda a diez adultos. Preguntaron a diez adultos, algunos de ellos profesores del colegio, si podían hacer una llamada para contactar con sus padres. Y los diez adultos los mandaron al carajo. No puedo creer que ninguno se dignara a ayudar a estos dos niños. 

... cocinamos este plato de pasta son cantarelas. Ríquisimo. Tienes la receta aquí. 

Pasta con cantarelas

... me han llegado muchos mensajes de lectores que ya se han hecho con una copia de mi libro de recetas. Gracias a ellos sé que un ejemplar de mi libro ha cruzado el charco y se ha ido a San Francisco. Su nuevo dueño lo vio encima de una mesa, en una oficina de Londres, lo abrió y se lo llevó. 

¡Buen fin de semana!

10.8.16

El engendro

La entiendo perfectamente. Yo desde luego, hubiera hecho lo mismo o incluso peor. 

Se espera que uno sea un buen ciudadano, buen vecino y todas esas cosas. A veces simplemente sucede que los planetas se alinean y a una se le va la pinza un poquito. Otras veces, no. Mira, otras veces es que simplemente los alemanes son taaaaan tocapelotaaaaaaas que lo único que quieres es hacer un combate de pressing catch. Tirarlos al suelo y clavarles el codo sin compasión. Pero como hay niños delante, la mayoría de veces te contienes. Ante todo, buen ejemplo. 

Ya. Ya sé que me estoy metiendo con los alemanes otra vez. Sé que no tengo perdón de Dior. Me casé con uno y parí a dos. Y aquí estoy rajando otra vez de ellos. Pero de verdad, no soporto esa rara costumbre que tienen de pararse detrás de ti, que incluso puedes sentir su aliento, durante media hora en vez de abrir la boca para preguntar si les dejas pasar. 

No sé deben pensar que tenemos ojos en el culo para ver que ellos están ahí en plan ente extraño que levita (porque los muy jodidos no hacen ni ruido). 

Esa es la versión educada. La versión Assi Toni, osea choni que te cagas, es que se pongan a gritar como energúmenos que estás entorpeciendo el tráfico del supermercado por no circular por la derecha. Que ni que las normas de tráfico fueran aplicables a todo lugar de tránsito. 

Y ahora visualiza a mi amiga. Una chica encantadora que hace la compra después de una larga jornada laboral, que arrastra un carrito de la compra, una silla de churrumbeles, una niña de cuatro, un niño de dos y un maromen. 

Bien. ¿La has visualizado?

Pues ahora visualiza a un engendro alemán, madre de dos adolescentes, que se pone como loca porque el carrito le corta el paso. Y ella no puede esquivarlo, ni preguntar si por favor la dejan pasar. ¿Para qué? 

La entiendo. A mi amiga, digo. A la alemana, no. Yo también hubiera dicho en voz alta eso de si me la vuelvo a cruzar la muerdo. Y entonces él dijo ... bueno podrías decirle algo o podrías llenarle su carro de productos que no quiera comprar. 

Y entonces ella entró en trance. Le debió de meter hasta un predictor.

Daría millones por ver grabada la cara de la alemana al llegar a la caja. Millones. 

    


8.8.16

La recetina de la semana: pasta con pfifferlinge

Hace tiempo que pienso en pasar la sección de recetas del blog del viernes al lunes.  Mucha gente sólo tiene tiempo para cocinar el fin de semana. Colgando la receta el viernes, casi que no da pie a probarla. Me parece que el lunes es un buen día porque uno tiene el resto de la semana para pensar si la quiere hacer o no. 

Bueno, os decía en Instagram que iba a intentar colgar recetas con productos de temporada en Alemania, para animarnos a probar cosas nuevas. También seguiré subiendo esas recetas de tierra patria que tanto añoramos los que vivimos fuera. 



Pfifferlinge



¿Conoces esta seta? Yo te la presento. Se llama cantarela. En alemán, Pfifferlinge. Es una seta que vas a ver en el supermercado, los mercados semanales y en la carta de muchos restaurantes de aquí a octubre. Se suele preparar con pasta, carne o como guarnición. Si te animas a probarla, te doy dos consejos:

- el precio viene marcado según la calidad y la calidad viene marcada por su tamaño y por la tierra que traen. 

- límpialas usando un pincel o un cepillo suave. No las laves en agua (bueno este consejo es general para todas las setas).  

Hoy os voy a dejar las medidas a ojo porque no tiene mucha dificultad.

Pasta con cantarelas


Ingredientes

rúcula
espaguetis
cantarelas 
piñones
queso parmesano
aceite
1 o dos dientes de ajo


pasta con cantarelas




Preparación 

Cocemos la pasta según las instrucciones del paquete. 

Ponemos a calentar el aceite en una sartén. Laminamos el ajo y lo doramos a fuego lento. 


Pasta con cantarelas

Agregamos las setas limpias y laminadas. Agregamos un puñado de piñones y un manojo de rúcula (cantidad al gusto). Dejamos que los piñones y las setas se hagan brevemente durante 3-4 minutos. 

Agregamos los espaguetis (escurridos). Les damos unas vueltas en la sartén para que tomen sabor. 

Servimos. Agregamos el queso parmesano. 

Os encantará. Doy fe.
 
Por cierto, en mi libro de cocina, tienes la receta de Flammkuchen con cantarelas. Riquísima.
Pues nada. Ya me dirás si te hace ojitos, vas a probar esta seta o cómo la cocinas normalmente.

Besines,

M. 



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3.8.16

Marcando tendencia

Pues nada, hoy he visto un pollo en la KITA. 

Sí, un pollo. ¿Qué pasa? Estaba vivo. Y caminaba. Igualico al cocodrilo de la semana pasada. 

Antes me alarmaba. Era ver un ninja suelto por la guardería y empezar a rezar el rosario. A ver si con el atontamiento que traigo se me había pasado el carnaval o el día de los disfraces.

Ahora ni me inmuto cuando veo a un niño disfrazado por la guardería, el supermercado o la calle. Los niños alemanes eligen su propia ropa y eso incluye disfraces. 

Por estos lares, no les enseñan que el rojo y el rosa no pegan; que los cuadros y las rayas causan estridencia o que los vestidos veraniegos son para la estación estival. Aquí las madres no gritan ni periscope ni hostias  ni pollo, ni poll* gallina, al cole se va como Dior manda. Aquí uno se relaja con esos temas y cuando el querubín de turno grita si se puede poner las botas de agua a 30 ºC, asiente con la cabeza y felicita al niño por su creatividad. 

Está bien. No tiene sentido discutir con un niño a las siete de la mañana. ¿Qué daño hace un pollo suelto?. Ninguno, pues eso. 

Como cuando vas a buscar al querubín con todas las etiquetas y costuras del revés y andando como un pato. Una madre española, como Dior manda, diría: pero dónde vas así con la peste a cabras. Aquí uno se relaja, sonríe y suelta: estooooooy taaaaan orgullosaaaaaa de que te hayas vestido solitoooooooo. 

Porque se trata de eso, de que los niños tomen sus propias decisiones, sean seres independientes, autónomos, que sean capaces de aparecer uniformados en cuanto das la orden de vestirse. 

Una maravilla. Hasta que llegas al pediatra, le dices que se quite el pantalón y se hace el silencio. 

- ¿Y los calzoncillos? 

- Prefiero ir así con todo al aire. 

- 0_0 Verá usted doctor, es que se vistió solito. 



29.7.16

La recetina de la semana: empanadillas

Este invierno, me habíais pedido la receta de las empanadillas, a raíz de que subiera un video de mi querubín mayor cerrando empanadillas como un loco. Por aquel entonces os dije que no había tomado nota de las medidas y fue un poco una mentira piadosa. 

Esta es una de las recetas que vais a encontrar en el libro ¡A Comer!. No vais a encontrar recetas para una dieta detox o recetas sin gluten, vais a encontrar recetas clásicas y no tan clásicas pero sobre todo ideas para esas cenas que os traen por la calle de la amargura por la falta de tiempo. Lo que más gusta del libro es que son ingredientes normales. Nada de "tengo que ir al pueblo de al lado a por semillas de noséqué que jamás volveré a usar". Y también esas recetas que echas de menos viviendo fuera de España. No hay nada peor que tener un antojo de empanadillas y caer en la cuenta que en Alemania no venden masa de La Cocinera. 



empanadillas



No sé si os lo había dicho pero tenéis una vista previa del libro pinchando aquí. Además, casi al final hay un índice de las recetas que contiene el libro. 




empanadillas




Ingredientes

Para la masa


175 g de harina
75 g de agua
75 g de aceite
una pizca de sal

Para el relleno

1 lata de atún
1 huevo duro
1/2 cebolla
60 g de salsa de tomate

Preparación

Ponemos la harina en un bol.

Calentamos el agua y el aceite en un cazo. Cuando rompa a hervir, vertemos esta mezcla sobre la harina.

Agregamos la pizca de sal. Vamos amasando con la ayuda de una espátula o una cuchara de madera.

Dejamos reposar la masa unos 30 minutos.

Para el relleno, picamos la cebolla muy finita y la pochamos en un poco de aceite. Escurrimos y apartamos.

En un bol, mezclamos el atún, el huevo muy picado, la cebolla y la salsa de tomate.

empanadillas





































Estiramos la masa y le damos forma redonda con la ayuda de un molde. Ponemos el relleno y cerramos.

 Horneamos a 180 ºC (calor arriba y abajo) hasta que estén bien doradas. También se pueden freír en abundante aceite. 

No te vayas sin echarle un vistazo al recetario :)







27.7.16

Frases chorra: Alemania huele en verano ...

... a piscinas

... a pistolas de agua

... a tardes en el lago

... a paseos por el parque

... a barquitos por el río

... a barbacoas

... a bolas de helado a un euro

... a cerveza

(pero he de decir que una cerveza alemana no sienta tan bien como una cañita madrileña bien fresquita. ¿Por qué será?

... a agua con gas 

... a niños que corretean desnudos por las fuentes de las ciudades

... a festivales de música

... a cines de verano

... a bochorno

... a tormentas

... a terrazas

... a amigos

... a confidencias

... a KITAS cerradas

(creo que me voy a volver loca como la guardería no abra ya)

... a brevedad

(a ver cuánto nos dura este veranillo muahahahahahahaha)

Besines,

M.

25.7.16

El miedo es libre

No soy una persona valiente sino más bien lo contrario. Vengo a ser la típica mamá gallina. Cuando oigo un ruido extraño en la casa, prefiero echarme el nórdico por encima e ignorarlo. Y desde que soy madre más, todo sea dicho. 

Ni que decir tengo que los acontecimientos violentos vividos en Alemania la pasada semana, me tienen como a muchos entristecida, descolocada y bastante enfadada. Sí, enfadada con el mundo a lo Mafalda.

Würzburg, Múnich y Reutlingen. Demasiado en poco tiempo. Da igual que las motivaciones fueran de diferente índole en los tres casos. Queda claro que cualquier pirado puede hacer daño con sólo proponérselo. Que un crío pueda comprar un arma fácilmente, me pone los pelos de punta.

Sí, enfadada a lo Mafalda. Que dos de los asesinos sean refugiados y el tercero fuera alemán con Migrationshintergrund va hacer que el AfD suba como la espuma. Y eso también me da miedo. 

Irgendwie se respira un clima de cierta desconfianza. Y lo fácil sería decir, venga va no tengáis miedo. Pero no puedo porque yo a veces también lo siento. Y entonces sacudo la cabeza y pienso en mi abuela. 

Un día mi abuela se cayó en la calle y se golpeó la cabeza. No le pasó absolutamente nada. Nada de nada. Pero cogió miedo. Y se encerró en su casa por si se caía en la calle, por si la empujaban, por si se desmayaba o sufría un abducción extraterrestre. Es una mujer longeva. No ha viajado, no ha tomado café con amigas, no ha ido al cine, no ha paseado por el parque ... no ha vivido. 

Cuando el miedo me empieza a ganar el pulso, pienso en ella porque vivir con miedo no es vivir. 

Besines, 

M. 


22.7.16

La recetina de la semana: Brioche fácil

Tengo que decir que cuando saqué este Brioche del horno, pensé que se nos iba a estropear. Daba por hecho que nos duraría varios días, al menos tres o cuatro. Bueno, pues voló. Los niños lo devoraron literalmente y hubo quien se llevó unas buenas rebanadas para la pausa del trabajo. 

La verdad que tiene un sabor muy suave. Me recuerda mucho al Einback que venden en Alemania, aunque no tiene exactamente el mismo sabor. 





Ingredientes

42 g de levadura de panadería
375 mL de leche templada
100 g de azúcar
600 g de harina
8 g de azúcar avainillado
la ralladura de un limón
2 huevos
90 g de mantequilla 
una pizca de sal








Preparación

Derretimos la mantequilla.

En un bol, deshacemos la levadura en 100 ml de leche junto a una cucharada de azúcar. Tapamos el bol y dejamos que la masa repose 15 minutos.

En otro bol, mezclamos la harina, la sal, el azúcar, el azúcar avainillado y la ralladura de limón. Agregamos la primera masa, el huevo, la mantequilla y el resto de la leche. Amasamos durante al menos cinco minutos. Dejamos reposar la masa durante en el horno (apagado) durante 45 minutos.




Colocamos la masa en un molde.Pintamos con yema de huevo.

Horneamos 20-30 minutos a 175ºC. 

Os deseo un buen fin de semana.

18.7.16

El milagro anti grasa

Ahora que el semestre llega a su fin, son muchos los jóvenes erasmus que vuelven a empaquetar sus pertenencias para decir auf wiedersehen   a estas tierras teutonas. Es hora decir adiós a la WG, la bicicleta y los amoríos varios. 

Queridas niñas en edad casamentera, que no os engañe la galantería alemana, huid ahora que podéis y nada os ata. Corred insensatas. 

Sí, ahora al principio del cortejo, todo queda en una mera anécdota graciosa que contar a las amigas. Como aquel día que le propusiste ir a tomar algo porque hacía calor y el teutón te llevó a la sección de bebidas del Aldi para que eligieras botella. Sí ellos, son así ahorradores y austeros como la mismísima Merkel, pero creedme cuando os digo que todo va a peor. 

Algún día te dejarán de hacer gracia los ramos de flores del Lidl. Un día querrás comer pasta Barilla sin sentirte culpable porque la de JA! es como 60 céntimos más barata. Y lo que es peor, un día querrás que el teutón deje ese complejo de manitas que le lleva a hacer de todo con dudosos resultados. 

Pintar, montar cocinas, serrar muebles el macho teutón se atreve con todo incluso con lavavajillas que no desaguan. 

Después de algunos intentos de soluciones fallidos, supliqué que llamáramos al especialista. Pero para qué vamos a llamar a un profesional si uno puede desmontar un lavavajillas solito. ¿Verdad? ¿Para qué vamos a llamar a un profesional si le pedimos a fairy que obre otro milagro además del antigrasa. Y para que vas a escuchar a tu Frau mientras te dice que no le eches ni de coña fairy al lavavajillas. 




M. 

11.7.16

¡A comer!

No sé muy bien cómo me he metido en este embolado. Bueno, sí lo sé. 

Hace aproximadamente un año, sentada en la playa sentí nostalgia.  Hablaba con mi padre de mi abuelo. Hablábamos de sus recetas, de sus guisos, de sus fabulosos pavos el día de Nochebuena. Y yo maldecía que no hubiera llevado un recetario. Sus recetas murieron con él.

Y no sé. Entonces pensé que llevar años colgando recetas en el blog había sido una buena idea. Al fin y al cabo, las recetas se quedarían ahí disponibles y cualquiera podría consultarlas. Sí pero no ...

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Tres años después de colgar la receta de la empanada, mi madre me sigue llamando todos los veranos para preguntar cómo hago la masa. Con el paso del tiempo, a raíz de vuestros emails y comentarios, me he dado cuenta que encontrar información en un blog no es fácil (aunque tenga buscador). Por eso pensé en hacer un recetario, para que el día de mañana los querubines sigan disfrutando del placer de comerse una empanada de bonito en la playa. El día que se vayan de casa, se llevan de regalo en la maleta un ejemplar cada uno. 

Lo que empezó como un proyecto privado, terminó siendo un proyecto de mayor envergadura gracias a mi amiga Marta que me retó a llevarlo a cabo. Sí, ha sido todo un reto personal, abandonar mi zona de confort y atreverme con algo así. Buff ...

Sobre el libro decir que cuenta con más de 60 recetas para las diferentes comidas del día. Desde el desayuno hasta la cena, con unos postres riquísimos. Y unas meriendas que harán sonreír a vuestros comensales. 

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Ya nunca más tendréis que esperar a la semana ibérica del Lidl para comer empanadillas

Ojalá os guste pero lo más importante, ojalá os sea útil. Lo hecho con mucho cariño y le he dedicado muchísimas horas. Ojalá que tanto esfuerzo se vea reflejado en el resultado. De lo que no me queda duda es que se verá reflejado en vuestro cariño. 

¿Y dónde lo podéis conseguir? A través de blurb pinchando aquí.



Besines,

M. 

4.7.16

Fetichismo

La abuela de las criaturas auguraba una tragedia griega ante la inminente entrada del querubín menor a la guardería. Confieso que no era un temor infundado. El Pestañas se pasó dos semanas de vacaciones gritando y llorando ante la interacción de cualquier persona que se cruzara en su camino. Sólo una mirada bastaba para desatar su llanto. 

En defensa del infante tengo que decir que le estaban saliendo dos premolares y dos colmillos; que seguramente le costó recuperarse del nefasto viaje que hicimos con vueling y que, con todo mi cariño, el personal autóctono no ayudaba. 

No sé ustedes. Pero si yo midiera 80 cm, pesara un cuarto de kilo y me llegara un señor desdentado a gritarme lo monísima que soy y que me va a llevar con él a su casa porque tiene más niños allí, saldría por patas chillando como una loca. 

Acostumbrado aquí, a los teutones, que lo máximo que le dicen es un wie Süß (qué dulce/lindo), el niño estaba medio acongojado y aquí una desesperada. No me lo quitaba de encima ni haciendo palanca. Miento, la realidad es que lo despegaba de mí a base de gusanitos 

Era pensar en la guardería y se me ponían los pelos como escarpias. ¿Cómo iba a sobrevivir mi pequeño sin mí en la KITA? ¿Quién lo consolaría? Pues su Kuscheltier (muñeco de peluche), según las expertas. Pero si no tiene, les replicaba yo. 

Sólo le faltó pegar una patada en la puerta y entrar gritando Vilmaaaaaaa, ya estoy aquí. Entró, miró, caminó hasta donde estaban los niños, se sentó con ellos. Y a mí me ignoró durante la hora restante. Ni me miró cuando le dije adiós. Ni un beso me quiso dar. Ni un amago de llorar cuando me marché por la puerta sin mi mochila. 

Maldita descuido. Los de la KITA me han pedido que deje la mochila dos semanas en la clase para que mi hijo se pueda, a falta de Kuscheltier, abrazar a ella en caso de necesitar consuelo. 

Menos mal que no me dejé un zapato. ¿Se lo imaginan en plan fetichista sobando mis deportivas?


  

   

1.7.16

La recetina de la semana: crostini de guisantes

Uno de los desastres culinarios más grandes que recuerdo fue el día que vino a cenar una amiga, que vive en Baviera, a casa. Me hacía muchísima ilusión que estuviera en mi casa pues ella me acogió en la suya con los brazos abiertos cuando tuve la suerte de trabajar por aquellas tierras. 

crostini de guisantes


Recuerdo que preparé el menú con toda la ilusión. Solomillo a las hierbas. Delicias de bacon. Todo había salido estupendo y la cena era amena y divertida hasta que yo tiré los cubiertos en la mesa para gritar: Mieeeeeeeeeeerda pero si tú eras vegetariana. Fue realmente cómico. 

 crostini de guisantes

Seguro que la próxima vez que venga, le hago esta entrada o picoteo.  Estoy investigando nuevas recetas con verduras, a ver si consigo que el mayor deje de decir que son repugnantes. 

No os voy a mentir. A los adultos nos ha gustado mucho. Dejémoslo ahí.


crostini guisantes



Ingredientes

200 g de guisantes
1 diente de ajo
Media baguette 
1 lima
una pizca de sal
una pizca de azúcar
queso feta 
albahaca
pimienta
aceite

crostini guisantes


Preparación

Cortamos el pan en rebanadas y horneamos a 180ºC  hasta que tueste.

Hervimos durante cinco minutos los guisantes con el diente de ajo picado. Escurrimos y trituramos con la batidora. 

Agregamos el zumo de media lima, una pizca de sal y una pizca de azúcar. Mezclamos bien. 

A continuación, untamos las rebanadas de pan con el puré de guisantes. Agregamos la pimienta (pimienta negra molida normal) y el queso feta. Podemos añadir un chorrín de aceite. 

Besines,

M.

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